
UN REACTOR SOLAR CONVIERTE PLÁSTICOS Y BATERÍAS USADAS EN HIDRÓGENO LIMPIO
Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) ha desarrollado un innovador reactor alimentado por energía solar capaz de convertir plásticos difíciles de reciclar y ácido procedente de baterías usadas en hidrógeno limpio y compuestos químicos de interés industrial.
El avance, publicado el 6 de abril en la revista Joule, plantea una alternativa más sostenible y económica a los métodos actuales de reciclaje químico.
Una solución para dos tipos de residuos
El sistema se basa en un proceso denominado fotorreforma ácida impulsada por energía solar. Esta tecnología permite abordar simultáneamente dos problemas ambientales relevantes:
la acumulación de plásticos de difícil reciclaje
la gestión del ácido residual de baterías de automóviles.
Los investigadores destacan que el reactor se integra en un modelo de economía circular, en el que un residuo se utiliza para tratar otro. De este modo, no solo se valorizan materiales desechados, sino que también se reduce el impacto ambiental asociado a su eliminación.
El contexto global refuerza la importancia de este avance: la producción mundial de plástico supera los 400 millones de toneladas anuales, pero apenas un 18% se recicla. El resto acaba incinerado, en vertederos o disperso en el medio ambiente.
Cómo funciona la tecnología
El elemento clave del sistema es un fotocatalizador especialmente diseñado para resistir condiciones altamente corrosivas. Este material permite utilizar ácido recuperado de baterías tradicionalmente considerado inadecuado para estos procesos sin que se degrade el sistema.
El proceso se desarrolla en dos etapas. En primer lugar, el ácido descompone las cadenas de polímeros presentes en los plásticos, generando compuestos más simples como el etilenglicol. Posteriormente, mediante la acción del fotocatalizador y la luz solar, este compuesto se transforma en hidrógeno y ácido acético.
Además de hidrógeno limpio, el proceso genera ácido acético, un compuesto con aplicaciones industriales y conocido por ser el principal componente del vinagre.
Resultados y potencial del sistema
En pruebas de laboratorio, el reactor ha demostrado una alta eficiencia en la producción de hidrógeno y una elevada selectividad en la generación de ácido acético. Asimismo, el sistema ha mantenido su rendimiento durante más de 260 horas de funcionamiento continuo.
Otra de sus ventajas es su versatilidad, ya que no se limita al tratamiento de plásticos PET, sino que también es eficaz con otros materiales complejos como textiles de nailon o espumas de poliuretano.
El uso de ácido recuperado de baterías representa, además, una oportunidad significativa. Actualmente, este ácido suele neutralizarse y desecharse, generando residuos adicionales. Sin embargo, su reutilización en este proceso permite reducir costes y minimizar el impacto ambiental.
Retos y próximos pasos
Pese a los resultados prometedores, los investigadores reconocen que aún existen desafíos técnicos, especialmente en lo relativo a la durabilidad de los reactores en condiciones corrosivas prolongadas.
No obstante, subrayan que esta tecnología no pretende sustituir al reciclaje convencional, sino complementarlo, especialmente en el tratamiento de plásticos contaminados o difíciles de procesar.
El equipo de Cambridge ya trabaja en la comercialización del sistema con el apoyo de entidades de innovación y financiación científica del Reino Unido. Su objetivo es trasladar este avance del laboratorio a aplicaciones industriales que contribuyan a una gestión más sostenible de los residuos.
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