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LA REDUCCIÓN DE LA POBREZA EXTREMA SE DESACELERA

Por Comunicación Uno3 min de lectura
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La plataforma Our World in Data acaba de publicar The end of progress in extreme poverty?, un análisis sobre la evolución de la pobreza extrema global en el que confirman un cambio de tendencia significativo tras décadas de progreso sostenido. Los datos ponen de manifiesto que el ritmo de reducción de la pobreza extrema se ha ralentizado de forma notable en los últimos años, comprometiendo el cumplimiento de los objetivos internacionales fijados para 2030.

Durante las últimas décadas, el mundo experimentó una reducción sin precedentes de la pobreza extrema, definida por el umbral internacional de Línea de Pobreza Extrema en $2.15/día. Sin embargo, factores estructurales y coyunturales han revertido ligeramente esta tendencia:

  • Impacto económico de la pandemia de COVID-19

  • Incremento de conflictos geopolíticos

  • Presiones inflacionarias sobre alimentos y energía

  • Desigual recuperación entre economías desarrolladas y emergentes

A partir del análisis de Banco Mundial y otras fuentes internacionales consultadas por Our World in Data, se destacan los siguientes puntos clave:

  • Reducción histórica significativa (1980–2019): La proporción de población mundial en pobreza extrema pasó de más del 40% a menos del 10%.

  • Ruptura de la tendencia desde 2020: Por primera vez en décadas, el número absoluto de personas en pobreza extrema aumentó.

  • Desaceleración estructural del progreso: Incluso antes de la pandemia, el ritmo de reducción ya mostraba signos de agotamiento.

  • Concentración geográfica del problema: La pobreza extrema se concentra cada vez más en regiones específicas, especialmente en África subsahariana.

  • Riesgo de incumplimiento del objetivo 2030: Las proyecciones actuales indican que el mundo no logrará erradicar la pobreza extrema en el horizonte previsto.

Este escenario impacta directamente en el cumplimiento del ODS 1: Fin de la pobreza, cuyo objetivo principal es erradicar la pobreza extrema en todas sus formas para 2030. Desde una perspectiva de sostenibilidad y gobernanza, la ralentización observada plantea varios desafíos:

  • Necesidad de políticas públicas más eficaces, orientadas a la inclusión social y el crecimiento equitativo

  • Refuerzo de mecanismos de cooperación internacional, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad

  • Integración del enfoque ESG en estrategias empresariales, priorizando impacto social medible

  • Impulso de sistemas de protección social que puedan afrontar crisis globales.

  • Evaluación de riesgos sociales en la cadena de suministro

  • Desarrollo de programas de inversión de impacto vinculados a reducción de pobreza

  • Alineación con marcos internacionales como los Principios Rectores de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos.

El análisis de Our World in Data confirma que la lucha contra la pobreza extrema ha entrado en una fase crítica. El cambio de tendencia obliga a intensificar los esfuerzos desde todos los ámbitos —institucional, empresarial y social— para evitar una desviación irreversible respecto a los objetivos de la Agenda 2030.

La erradicación de la pobreza no es únicamente un reto económico, sino un imperativo ético y de gobernanza que condiciona la estabilidad global y la sostenibilidad a largo plazo.

Fuente: Max Roser (2025) - “The end of progress against extreme poverty?” Published online at OurWorldinData.org. Retrieved from: https://archive.ourworldindata.org/20260422-113457/end-progress-extreme-poverty.html  [Online Resource] (archived on April 22, 2026).

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